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Friday, July 28, 2017

El mito del buen salvaje

Pareciera ser que Ángel de Brito se está transformando en el nuevo amo de la televisión "del corazón" o de chimentos. Con un programa diario a la mañana, marca muchas veces la "agenda"del denominado espectáculo, y luego genera más contenido para el día siguiente cuando a la noche participa como jurado del programa de Tinelli. Una retroalimentación ciertamente exitosa que lo coloca como referencia obligada de todos los satélites del programa único de la televisión abierta.

Hasta aquí todo lo esperable. De las cenizas de un Jorge Rial cada vez más intrascendente, surge un nuevo capo del chimento, con un buen sentido de la oportunidad, una mirada sagaz y una creciente fama de incorruptible.  Sin embargo, tanto de Brito como Rial a veces abordan temas tangenciales al de quién se cogió a quién y en qué momento. Y ahí es donde se filtra lo que nos ocupa.

Hace unos días estuvo de invitado al programa de de Brito Brian Lanzelotta, un chico que participó de una de las ediciones de Gran Hermano, y subsistió a la fama generada por el reality a través de su música y de tener ires y venires románticos con otra participante, Marian, autoproclamada chica de country. (curioso por otra parte como ambos comparten nombres de pila con tufillo norteamericano, estando, como se vendió en su momento, en los dos extremos de las tipificadas clases sociales argentinas. Eso para otro día)

Durante la entrevista, por supuesto, con motivo de su próxima participación en el programa de Tinelli, Brian narra brevemente su "historia de vida" - padre alcohólico y ladrón, 6 hermanos, madre luchadora y sola - ante la mirada de las "angelitas" - un panel bastante dispar de mujeres que opinan de todo lo que se ve en el programa- y su raro silencio. Y es que Brian no sólo tiene una historia de vida "marginal" - término que usa una de las panelistas para burlarse de gente de menos recursos en twitter-, sino que se sobrepuso a ella y aclara todo el tiempo que ni él ni sus hermanos son ladrones, sino que "todos sanos". Aquí una parte de la entrevista:


Sobre el final (2:36), se da este intercambio:

Ángel de Brito: Bueno, pero está bueno lo que decíamos con Carmela, se puede salir
Brian: sí que se puede!
Ángel de Brito: algunos repiten y otros pueden...
Brian: el que te dice "yo caí en la droga porque mi familia.." es todo mentira
Carmela: No, bueno..
Nequi: bueno, pero aparentemente tuviste una madre bien fuerte que supo guiarlos..
Ángel: que los marcó bien..
Brian: súper fuerte... la verdad es que, nada, yo estoy agradecido, super agradecido de ser la persona que soy.
(la transcripción no es 100% certera, porque a veces se pierden cosas por hablar unos arriba de otros)

Cuatro días después, la invitada es Lucía Galán, cantante de Pimpinela, quien, después de demostrar una capacidad de perdón y comprensión frente a su padre alcohólico, se despacha con que "alguien" le contó que en SU fundación una mujer había dicho que estaba esperando a que la hija creciera para que se embarace y cobrar un plan. Perdonen si no subo el video, pero se encuentra fácilmente, no así las estadísticas de ANSES, en las que se ve claramente que el 79.3% de los que perciben este beneficio tienen menos de 3 hijos, o el siempre necesario trabajo de la gente de Chequeado
en donde también se contradicen las declaraciones, además de especificar que la AUH ronda los 1246 pesos mensuales, cuando la canasta familiar básica - para una familia con dos hijos- es, según los últimos cálculos, 12489 pesos, o sea que ni aún el 2.4% del gráfico de acá al lado está haciendo negocio.

De más está decir que lo que esta señora dice que le contaron no sólo es inexacto, sino mala leche. De más está decir que en casi ninguno de los medios televisivos que se hicieron eco de la noticia salieron estos datos que se consiguen usando google, y no haciendo más móviles con famosos dando su opinión testimonial, como la misma Lucía Galán por teléfono, diciendo que a ella nadie le iba a venir a decir cómo eran las cosas, porque a ella nadie le contó nada sino que lo vive en su fundación (sí, no me equivoqué, eso dijo el mismo día después de decir a la mañana lo contrario, es decir, que lo había escuchado). Huelga sí aclarar, por otra parte, que en el mismo programa de la mañana, dos de las "angelitas" le salieron, sin mucho éxito, al cruce de sus declaraciones.

Entonces, a lo largo de una semana tenemos al buen pobre, que dice que lo de la droga es una mentira y que está agradecido, y a la buena samaritana que dice que qué desastre estas chicas como se embarazan para cobrar una asignación. Dos testimonios, valorables quizás en tanto testimonios, pero nunca material estadístico serio.
El problema de la tele, en este sentido, es presentar lo particular como lo general. Está buenísimo que Brian haya tenido una madre que lo encaminó, o que su reacción frente a la experiencia traumática de su infancia haya sido tratar de alejarse lo más posible de la imagen de su padre, pero dejarlo decir limpiamente que por eso lo demás es "todo mentira", habilita un discurso que puede tender a dejar a las víctimas de la adicción - como el papá de Lucía Galán, por ejemplo- sin ayuda gubernamental o programas destinados a acompañar y ayudar en este tipo de contextos. Como los planes que desdeña la hija del adicto, Lucía, al decir que más que solucionar, fomentan que los pobres tengan hijos como conejos, habráse visto qué barbaridad. El buen pobre, entonces, el que merece sentarse en la tele y no aparecer en un video con la cara pixelada, es el que no "miente", y dice que de la pobreza y la adicción se sale con buena onda y voluntad. La figura del buen pobre habilita que se establezca como inmoral que las mujeres de menos recursos tengan los hijos que quieran o deseen - o no deseen, si vamos al caso, ya que no pueden abortar de manera legal-, mientras que Luciana Salazar tiene que subrogar un vientre "afuera" porque "acá" la ley no avanza, qué barbaridad. El buen pobre - como Rousseau imaginaba al nativo de América, no el canal sino el continente- es dócil por naturaleza, ciego a su opresión y agradecido por sobre todas las cosas, y mira de reojo a los compañeros de clase que no son como él, que "mienten"diciendo que caen en la adicción, o "mienten" diciendo que quieren formar una familia. El buen pobre sabe el lugar que ocupa, representa y cuenta lo que le piden contar - una historia de vida que empieza y termina en el pasado superado-, y su premio es ser un "ejemplo" para esta sociedad que rebalsa de desubicados marginales que se creen humanos.

Saturday, June 4, 2016

Entre machos

La película es del 2011, pero yo la veo recién ahora. Situación: avión a conferencia, con la presentación todavía sin terminar, o sea, qué mejor que mirar una peli totalmente pasatista mientras espero que me surjan las palabras que necesito para terminar esto.
Hubiera puesto la de Nemo, porque lamentablemente - para ustedes, más que nada - después de los primeros 15 minutos la película (que no había empezado mal, todo hay que decirlo) se transformó en un desfile de lugares comunes y lógicas machistas de la peor calaña, que disectaremos a continuación, claro (tengo que de alguna manera recuperar las dos horas que gasté en verla).

Por cierto, habrá spoilers. La película es del 2011, che.

Bueno, ahí vamos. La cosa comienza con un matrimonio de 25 años de antigüedad que se separa porque la mujer - Julianne Moore- se encamó con un compañero de trabajo y no tiene mejor idea que contárselo al marido en medio de una cena. El marido se lo merece, según la película, ya que la trama empieza con un panel por debajo de las mesas del restaurant en el que están, y él es el único que está con zapatillas. Imperdonable.
Para todo, absolutamente todo, existe
Mastercard.
Lejos de conversar, hacerse cargo, ir a terapia o algo así, el cornudo - Steve Carell - directamente deja la casa, aunque vuelve de noche a regar las plantas (ahora sí se lo merece, ven?).
En su nueva vida de soltero, conoce a lo que se dice un "womanizer" - un tipo con complejo de Don Juan y pasado de cama solar, pero bueno - en la piel de Ryan Gosling, que hace como de "malito" aunque por supuesto no le dure. Este personaje es el que lo "ayuda" a hacer un "rebranding" de sí mismo - a fuerza de tarjetas de crédito y, ya que es norteamericana la película por qué no decirlo, a fuerza de deudas de tarjeta - para que empiece a cojer de una buena vez como dios manda (parece que el hombre, además de cornudo, era virgen cuando conoció a su ahora ex esposa). Con ropa nueva y consejos baratos - "dejá que las minas hablen, nunca hables sobre vos", le dice -, Steve Carell empieza a levantar.
Esta es la maestra, en la primera escena,
la "loca" de ahí en más.
Su primer "éxito", sin embargo, es una mina medio loca - así la presentan en la película, claro- que no será otra que la profesora de literatura de su hijo, ah, y además de soltera, alcohólica. Steve le miente, como le enseñó su amigo, se la coje y luego jamás la vuelve a llamar, como le enseñó su amigo. Al fin y al cabo, era presa fácil, dada su inexperiencia en la seducción y, a qué negarlo, también la edad de la presa. Claro, cuando la profesora se lo vuelve a encontrar 6 meses después en una reunión de padres, la loca es ella y pobrecito Steve la vergüenza que le hace pasar frente a su ex esposa (la que se había curtido al compañero de trabajo, ¿se acuerdan?) con la cual casi se arreglaban minutos antes. La profesora, así, no solo es un estereotipo insoportable y anticuado de la "solterona", sino que en un giro bastante perverso se le agrega el alcoholismo y la cuestión de clase; es maestra, no gana mucho, es descartable y es casi lógico que sea alcohólica (bueno, quizás no es descartable en tanto maestra, pero sí la película la deja en ridículo una y otra vez, por no actuar "cool" y sobreponerse a un tipo que le mintió y la estafó, aún sabiendo que era una alcohólica en recuperación).

Sobre el final, como no podía ser de otra manera, todo se "arregla", Steve vuelve con la esposa, el womanizer se enamora de la hija y el niño pequeño, que ha estado persiguiendo a una chica 4 años mayor que él durante toda la película, recibe una lección de vida: si te gusta, es tuya, acosála hasta que diga que sí.

No es casual que las resoluciones que ofrece la película sean únicamente para los personajes varones. Las chicas son accesorias, están ahí para ser bonitas, o amores de la vida y no mucho más. Incluso el personaje del amante de la esposa tiene más lugar que la esposa misma en la trama. Y es que Crazy Stupid Love es una película sobre hombres para mujeres. Matizada por el brillo visual, el "glossy" que las películas de Hollywood bien saben producir - autos caros, buena iluminación, gente "looking sharp" sólo después de una ida al shopping- mantiene sin embargo una narrativa tan retrógrada y peligrosa que se cuela entre las escenas de los desnudos cuidados de Gosling.

y esta no es la única escena, por cierto...
La relación entre Steve y Ryan, por ejemplo, es lo que ocupa gran parte de la película, y es la relación de amor por excelencia. Sin hacerse cargo de la tensión erótica que el womanizer está constantemente provocando, la película resuelve la conexión entre ellos con un edipo de supermercado. A Ryan Steve le hace acordar al padre que era re bueno y por eso lo ayuda (y también se encama con la hija, que es parecida a la mujer, o sea a la madre, bueno.). La película se titula Love, en un exceso, pero quizás debiera llamarse Relaciones Homosociales Histéricas pero Siempre Heteronormativas.  Claro, es un poco más largo y no tiene enganche. De hecho, el mayor conflicto entre ellos se da cuando Ryan le confiesa que se enamoró de su hija, y debe convencer a un ofuscado - y traicionado? - Steve de que es un buen tipo cuando la mina es la correcta, cosa que por otra parte consigue, claro. El amor acá siempre es paternal y entre hombres, desde el womanizer que lo quiere como un padre hasta el padre de verdad, que le aconseja a su hijo biológico que las mujeres son para perseguirlas una vez que te convenciste que esa era la que querías.

Esta es la baby sitter
El niñito se encuentra "enamorado" al principio de la película
de la babysitter, una pibita hermosa, que a su vez le tiene ganas al padre (pre-transformación, eh? amor de verdad!) que jamás de los jamases se da cuenta de sus avances, dejando a las amas de casa de la audiencia super tranquilas. Las babysitter sólo son sexualmente activas con los famosos, no en las familias tipo.
El pibito, entonces, se declara unilateralmente en estado de enamoramiento, y actúa de ahí en más como una suerte de oráculo para el resto, escupiendo frases de señalador que sin embargo hacen pensar al resto de los adultos, cosas como "no existen los grises, si la amás, la amás, y si no, no" y otras sandeces por el estilo. Sobre el final de la película, ve justificada su filosofía barata, ya que es testigo de como sus propios padres zanjan sus diferencias - los que estuvieron juntos desde los 16 o así, y se casaron cuando ella quedó embarazada de la hija mayor- y vuelven a estar juntos, y su propio padre le dice que si ella es "the one", que la persiga, que ya va a decir que sí. Poco importa que en varios momentos la chica en cuestión le diga mil veces que no está interesada, que no lo encuentra atractivo, y que incluso le interesa alguien más. Ya se va a dar cuenta, esta boluda. 

Acá los polis dando consejos muy útiles
para la violencia doméstica: siempre adentro.
Este triángulo entre babysitter-padre-niño explota cuando el padre de la chica encuentra unas fotos que ella se sacó desnuda por consejo de la compañera "fácil" de la secundaria - no voy a entrar en esto, no terminamos más- para seducir a Steve Carell. Por supuesto, jamás las manda, pero la madre se las encuentra y se las muestra al padre quien, como era de esperarse en lugar de sentarse a hablar con la hija sale corriendo a cagar a palos al destinatario de las fotos. Justo en ese momento, Steve se encuentra tratando de reconquistar a la esposa, y este salame - porque es pelado, los pelados siempre son salames en estas películas, es ley- le arruina todo. En otro exceso de homoerotismo, todos se pelean y se frotan con todos hasta que llega la policía, los separa, y les dice que "la próxima vez, cáguense a palos adentro y no en el patio, así no tenemos que venir" (se los juro!). Por supuesto, esto hace reflexionar a todos y cada uno se va tranquilo a su casita, luego de haber descargado su testosterona en el otro. Salvo el pelado. El pelado nunca la pone.

La peli termina con la ceremonia de graduación de la escuela del pequeño acosador, que a la vez funciona como graduación simbólica de todos los personajes. Durante su discurso a la clase, el niñito, acongojado por su falta de éxito en los avances a la babysitter, se deshace en un parlamento lastimero sobre cómo el amor es una mentira y una verga, cosa que el padre no puede tolerar. Sin pensar en la vergüenza que le hace pasar a su hijo prepúber, se para y va hasta el podio, en donde desgrana una catarata de obviedades digna de tarjeta de aniversario que de algún modo tiene efecto en todos, salvo en la resentida de la maestra, claro. Así, Steve se caga en el momento de protagonismo del hijo y de paso se anota unos porotos con la ex mujer, que tampoco parece notar el desubique de su ex marido y sonríe como pasada de porro. De nuevo, se refuerza el discurso del acosador, al cual la película da un giño final y certero, haciendo que la babysitter le regale al niñito sus fotos desnuda, como para que aguante. Momentos antes, el niño le ha dicho que, si está caliente con el padre que no se preocupe, que él seguro en unos años se va a parecer a él, así que... muy tierno todo. Esta gilada de "the one" es la que cierra la película, y la que ilustra todos los finales felices; el niñito esperará - y de seguro no subirá a internet las fotos que le dio la piba, cómo se les ocurre!- y tendrá su merecido; el marido engañado vuelve con la esposa que al final se da cuenta que un tirito lo puede tener cualquiera, y el womanizer se enamora de la hija de ambos, que lo cambia para siempre porque además de ser Emma Stone, es re graciosa.

En dos horas, entonces, hemos aprendido que las alcohólicas son especialmente resentidas, que la tarjeta de crédito te cambia la vida y la personalidad, que los pelados nunca la ponen y que, si te gusta una mina, vos esperá y seguila acosando, ya se va a dar cuenta.

Muy rico todo.


Friday, May 20, 2016

El horror instagrameado


Todo muy normal...

Tratá de dormir después de esto...
La escena podría ser de una comedia costumbrista a lo Suar. Familia numerosa, cumpleaños, música, jóvenes bailando. Sin embargo, existe un quiebre que transforma la placidez en otra cosa. Por detrás de escena, un personaje se agencia de un globo y un pedazo de torta, y sale. Es un coronel retirado, al que le falta un brazo, y que tiene especial devoción por la violencia y el terror, además de aparentes conexiones con el poder muy vigentes. A partir de ahí, una de las escenas más poderosas que ha dado la televisión argentina en el último año, y que, confieso, todavía me persigue.
 Uno de los aciertos de Historia de un clan, es,
 justamente, ese; no sólo intenta ser una recreación ficcional - y qué inmenso problema tienen los sabelotodos wikipedianos de los comentarios online con esa caracterización, che! - de los crímenes del clan Puccio, sino que, a su vez, aprovecha esa libertad para jugársela con momentos de un lirismo visual absoluto, como éste a mi izquierda. La escena es aterradora, pero no sabemos bien por qué - bueno, sí sabemos, pero no hay nada a priori que nos lo indique - y ese es, de hecho, el poder que tiene, no sólo dentro de la narrativa de la serie, sino como metáfora cultural, si se quiere. En la escena no pasa mucho. Este personaje siniestro tararea una marcha fúnebre, mientras el secuestrado llora ante semejante visión. La violencia no es explícita, sino latente, y, de alguna manera, representa la cotidianidad del horror durante la dictadura, y la joven democracia. Tenemos la familia feliz arriba, y el horror siempre en el sótano (también, si quieren, pueden adentrarse en una lectura freudiana a lo Zizek con el tema de los espacios y el subconsciente; hoy a mí no se me da la gana). La serie, en definitiva, es un gran acierto del clan Ortega, famoso ya por sus coqueteos con la oscuridad - pensemos en Tumberos y el umbanda, por ejemplo - aunque también, todo sea dicho, en esa ambigüedad que les encanta mantener - no sólo la violencia está latente y presente, sino también la sexualidad en todos sus matices; incesto, estupro, violación, calentura lisa y llana - se les escapan ciertas referencias que quizás no sean obvias para un público más joven (y quizás no sea inocente tampoco; habría que ver qué vínculos tiene el papi Ortega con los milicos, ya que gran parte de su masiva carrera se desarrolló a la sombra de los apremios ilegales. En fin).

Esas referencias es el guante que levanta Trapero y las hace por demás explícitas en su película del mismo tema y del mismo año. En El Clan, no se escatiman escenas que muestren a Arquímedes Puccio en oficinas plagadas de militares durante el proceso, como tampoco se deja a la doble interpretación la conexión entre su impunidad y el visto bueno de la comandancia, al punto tal que se construye como hipótesis de caída del clan el haber secuestrado a alguien equivocado, es decir, a una persona que ya estaba en negocios con los militares, por lo cual era inaceptable que la codicia de Puccio la tocara. Durante este último secuestro, Puccio recibe una llamada de un "comodoro" que nunca se nombra más que por su rango en la película, intimándolo a que le diga si él tiene a la víctima y que si es así la libere. El secuestrador entiende que se ha excedido en su crédito de favores, y de alguna manera sabe que está desprotegido, pero el rescate, se supone, será el más grande de su historia, así que le parece un mal menor. La película, entonces, no se anda con vueltas para mostrar que el final del clan obedece a que los militares le sueltan la mano, y no a un secuestro mal hecho.
En serio, parece que esta gente existe.
Por lo demás, el horror está condensado en ese cuerpo medio muerto que rescatan del sótano, al que le dan de fumar y exhala por sí mismo el humo, sin poder siquiera usar los músculos faciales. Trapero, fiel a su estilo, nos da la versión sin edulcorante, desde lo narrativo pero también desde lo estético; acá los jóvenes son lindos pero no tanto - sin el exceso de lotería genética del que la serie hace gala -, los viejos tienen la edad que tienen que tener, y las esposas de años no son Cecilia Roth.
Trapero, además, no se detiene en las crisis ni los vaivenes culpógenos de Alejandro Puccio, el hijo mayor - tiene menos tiempo, eso también es cierto, la película dura menos de dos horas, y la serie tiene 11 capítulos de 45 minutos cada uno - sino que va a la acción sin miramientos. Las mujeres, a diferencia de las de la serie, no son boluditas ensimismadas en su propia belleza, o en sus dudas homoeróticas, sino que perciben claramente lo que pasa en el sótano de su casa - otro detalle de hiperrealismo tan tremendo como verídico; la radio a todo lo que da durante días y noches, espejo de las que se usaban en los centros clandestinos de detención, de acuerdo con los testimonios del Nunca Más - , y piden explicaciones a los gritos, mientras Epifanía Puccio corta una pata muslo para "el tipo" que alimenta su marido. 

Todo esto viene a cuento por una fascinación - mía, ok, pero también bastante extendida, eh?- por los crímenes que podríamos llamar "híbridos"; es decir, no pertenecientes al terrorismo de Estado, o, al menos, no completamente. No es casual que dos producciones traten el mismo tema, más allá de quién haya primereado a quién, ni tampoco que se esté produciendo un musical sobre Yiya Murano, la célebre "envenenadora de Monserrat". Las revistas clásicas como Gente, devenida en la década del 90 a revista "del corazón", volvió a tener entre sus páginas las fotos de archivo de los Puccio, al hijo de Yiya, en incluso a una parodia de entrevista con Carlos Robledo Puch, que ni lerdo ni perezoso aprovechó la volteada y dijo que si salía la mataba a Cristina. No pudo ser, Carlitos, pero no deja de erizarme los pelos tu lectura de la realidad nacional.
No me extrañaría para nada que la próxima sea la historia de Carlos, y aquí les dejo el casting solucionado, por cierto:
Si a este pibe no lo ponen a hacer de Robledo yo ya no sé...
Durante las primeras décadas en democracia, yo me acuerdo, hubo programas de alto contenido dramático, como Atreverse, de Fulanas y Menganas, entre otros, en los que los conflictos tenían que ver con asumirse, re-definirse en esta nueva época en la que parecía que se podía hablar de todo todo el tiempo. Me acuerdo, por ejemplo, que uno de los capítulos era sobre una madre y una hija solterona, y el gran pico dramático era cuando la madre le preguntaba a la hija si era virgen. Esos eran los temas escandalosos, las mujeres maduras y su himen o su falta. Durante los noventa hubo una serie llamada Sin condena, en la que se teatralizaban crímenes que habían escapado la mano judicial, o, una vez que la serie tuvo éxito y hubo que seguir produciendo capítulos, aquellos casos que habían conmovido a la siempre presente "opinión pública".  Historia de un clan y El Clan parecieran seguir la posta y redoblar la apuesta, poniendo en escena la transición criminal y cultural de los ochenta, y abriendo de alguna manera el espacio para interrogar qué pasó - y pasa- con la complicidad civil y la mano de obra desocupada que dejó en el limbo la dictadura genocida. La violencia, en nuestro país, vende de una manera diferente a la de Tarantino, porque si bien se puede estilizar - a lo Ortega, con todo su elenco bellísimo, sus video clips insertados y sus filtros de instagram - no se puede separar del contexto político - lo que explicita más Trapero, aunque Ortega también hace guiños -, en el que la falta de garantías civiles alimentaba el sueño equitativo de alucinados como Arquímedes Puccio, quien se pensaba como un agente - individual y fervorosamente peronista, por cierto - de la redistribución de la riqueza, mediante el secuestro, la tortura y el asesinato. Quizás tengamos los psicópatas que nosotros mismos generamos.

Friday, November 13, 2015

Sobre Jalowin, el multiculturalismo y el ad hominem

A fines del mes pasado se festejó Halloween acá en USA, y también en parte del mundo. En algunos muros de facebook argentina, también, se podía ver esta simpática imagen, que de hecho se viene viendo hace unos años:





Ajá, todo muy lindo, pero la música referida a los gauchos se llama… ¿folklore? Sí, canejo, ¿qué palabra más rarita, no? ¿Folk? ¿Sabías que en USA a la música tradicional se le llama "folk music"? ¿y sabías que probablemente el sonido "folk" sea una adaptación del alemán "volk", que significa pueblo, así como "volkswagen"significa "auto del pueblo"? Resultaron peronistas los alemanes, bueno Perón y los nazis, de hecho...
O este.. si no sabes lo que es esto, andá
a agarrar un libro de historia, purrete.

Igual este no es el punto. No creo que nadie que haya subido esta imagen esté en contra que los niños se disfracen. A mí particularmente la fiesta ni me va ni me viene, y me hincha más las pelotas que otra cosa. Primero, porque jamás le abriría la puerta a niños que se quieren comer MIS chocolates. Segundo, porque cada vez que me he disfrazado - cosa que tiene su enganche, no jodamos - he tenido que explicar de qué iba, y explicar un disfraz es como explicar un chiste: completamente antiorgásmico.

De todos modos, de nuevo, el punto no es ese.


Se me hace que las protestas contra el jalowin argentino no son contra la celebración en sí, sino contra a alguno o alguna que sabemos que celebra. Cito una parte de Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro, que retrata la fiesta en un country a fines de los noventas:

Hasta que llegó Halloween. Mariana había comprado caramelos para darles a los chicos que golpeaban la puerta esa noche. A Romina le había comprado un disfraz de bruja para que saliera a decir “sweet or trick” por las puertas vecinas, pero desde que había llegado del colegio se había encerrado en su cuarto y Mariana no estaba dispuesta a rogarle.…. A la puerta de los Andrade golpearon varias veces. Hijos de amigos, compañeros de colegio de Romina, “chicos con ganas de divertirse sanamente”, le dijo Mariana a su hija a modo de reproche…. A las nueve y cuarto tocaron el timbre otra vez…. Del otro lado se encontró con un grupo de nenas que bajaban del baúl de una 4x4 que manejaba Nane Pérez Ayerra. Ella también se bajó y le dijo a Antonia que llamara a la señora. Se lo tuvo que decir dos veces porque Antonia, inmóvil, no podía hacer otra cosa que mirar a su hija, una nena de unos ocho años, disfrazada de bruja, con uñas plateadas y colmillos filosos, un hilo de pintura roja corriendo desde su boca, que llevaba puesta una pollera negra larga hasta el piso, y la remera de piedritas brillantes que había sido de su patrona… (71-72)



Lo que está pasando acá es que Antonia, la mujer que trabaja para los Andrade, quería la remera que aparece en la cita para su hija, y no la pudo comprar en una feria de segunda mano en el country porque la mamá de la nena que ahora la tiene la apartó de la mercadería a la venta. Entonces, la experiencia de Halloween a través de sus ojos es muy distinta a la de la nena que ahora tiene gratis esa remera que ella quería comprar, y que su jefa jamás pensó en darle. Antonia no le tiene bronca a Halloween, ni a la nena vestida de bruja, sino que su bronca - su pena, en rigor- es por la desigualdad y la injusticia, personificadas en Halloween, el country, las nenas concretas y las madres que las parieron.

Y este sí que es el punto. Oponerse selectivamente al proceso de globalización cultural que, nos guste o no, ya está dado en nuestra era, tiene, al mismo tiempo, matices super íntimos, lo cual me parece, antes que reprobable, interesantísimo. O sea, la gran aldea en todo su esplendor.

Perdón, pero jijijijiji
Por supuesto que eso tiene sus riesgos, como por ejemplo confundir ideología partidaria con simpatía, y votar - je, obvio que iba a eso, ¿a qué otra cosa iba a ir, muchachos y muchachas?- porque alguien a quien no conocés “te cae” bien o mal. De la misma manera, unos y otros tratan de convencer al de al lado que no está viendo “las cosas como son”, mientras los otros acusan a los primeros de lo mismo, o se toman en sorna los miedos de los primeros. Por ejemplo, si realmente te tomás literal la frase “volver a los noventa” y te pensás que es un viaje en el tiempo onda Volver al Futuro y no un concepto abstracto relacionado con políticas económicas y sociales, no puedo discutir con vos, porque te estás faltando el respeto a tu inteligencia solito. O solita.

A lo que voy: muchos creemos que los que votan a Macri son personas que están engañadas, que no puede ser que pongan sus intereses por delante de los intereses comundes, que de seguro no entienden de macropolítica y de los verdaderos riesgos de las políticas que están proponiendo en voz baja los asesores de Macri (quien tiene bastante amordazados a sus economistas, por cierto, pero de tanto en tanto algo se les escapa). Yo sé, yo también quiero creer eso.

Pero no. Hay gente que está informada, que entiende perfectamente, y que elige votar ese proyecto.
Hay gente que lo que propone Scioli no le convence, pero que lo escucha, lo digiere, y decide que no le parece bien. Y por eso votan al otro.
Existen. Quisiéramos que fueran como los disfraces de Halloween, pero no. Existen el 31, y el 1 también.

Qué va ser. 

Thursday, April 9, 2015

Púb(l)ico y Privado

Al menos que uno no haya prendido la tele argentina en las últimas 48 horas, es imposible no estar al tanto de la tragedia griega - en cuanto a lo dramático lo digo, no la calidad, por supuesto- que ocupa las transmisiones de aire. De todos modos, resumo:

Podríamos comentar la relación
entre las camisas que elige
y lo que le pasó, pero estoy
tratando de hablar en serio, che!
             La cosa es así: está este señor, Ariel Diwan, que es un productor de teatro. Mientras estaba casado, conoce a una bailarina de uno de sus espectáculos, Gisela Bernal, y deja a la mujer y los hijos por esta chica. Al tiempito, Gisela se reconoce embarazada, tiene el chico y todos contentos, al menos por dos años y pico.

       Durante los últimos meses, este señor Diwan aparece en los medios contestando ciertos rumores sobre sus obras - sueldos impagos, cosas de impuestos, una cierta "campaña" en contra de sus productos-, siempre de una manera un poco agresiva y bastante matona y compadrita, que claramente le resulta más que simpática al programa de chimento promedio. A la par, su mujer Gisela también salía en la tele defendiendo a su marido y sus producciones, de las cuales ella también era parte. Sin embargo, también era sabido que, debido al estrés que provocaba toda esta temporada de verano fallida, ellos se estaban separando, y no en los mejores términos.
Me uno a los análisis de ADN de
ojito que se hicieron en la tele (sí)
 y concluyo terminantemente:
 no es hijo de ninguno de los dos!

       En estos últimos días, Diwan aparece en la tele - en uno de los programas que más lo había maltratado, por cierto- diciendo que había realizado un test casero de ADN y parece que el hijo que tienen con Gisela no sería de él, junto a una catarata de improperios que analizaremos en breve. A partir de ahí, este hombre se sienta en todos los programas de aire, contando siempre lo mismo, llegando incluso a admitir que la noticia lo había empujado a quitarse la vida (pero no).

     En el medio, algunas perlitas, como que él creía que ella era lesbiana, porque hacía dos años que no tenían relaciones (claro, es la única respuesta), a lo cual ella le respondió, según él, que "me gusta la pija más que el dulce de leche". Debe haber otras (*), claro, pero después de escuchar dos veces la misma historia ya apago y me pongo a pensar y recordar:

Cierren todo! Una embarazada con
deseo sexual!! Qué calamidad!!
a) Historias púbicas como éstas ya han ocurrido, y ya han tomado estado público con las más variadas consecuencias; recuerden sino la cobertura horrorosa y horrorizada sobre Juana Viale, embarazada de uno y a los besos con otro; Luis Ventura rezando por la muerte de su hijo extramarital, al que concibió "engañado", según él, y un largo etcétera. Sin embargo, en todos estos casos hay una clara tendencia a que el hombre sea la víctima de estos úteros monstruosos y superfértiles - también entraría Wanda, obvio, que parece tener hijos a pedido - frente a los cuales el pobre ingenuo no puede menos que rendirse y llorar luego las consecuencias, previa humillación consentida - por los demás- del consabido útero. Todavía me acuerdo de la indignación de señora gorda frente a lo de Juana Viale, como si una mujer embarazada dejara de serlo, o como si llevar el hijo de alguien te redujera sólo a una incubadora con patas con obediencia debida al padre de la criatura, no importa lo que éste te haga o diga; o de las impresentables apariciones de Estelita (así, con "ita"), mujer de Ventura, en los canales de televisión, mostrando triunfante su anillo de casamiento como todo argumento frente a la maliciosa Luizzi que le había embarazado el marido. La ciclotimia de Diwan en la tele es sólo un nuevo capítulo de una narrativa que valora a la mujer en tanto puta mientras no se reproduzca, en cuyo caso es recontra-puta por no mantenerse en estado virginal.

"ah no sé, no me acuerdo"
b) Por otra parte, también existe una fijación en la prueba de masculinidad en tanto fertilidad, es decir, en tanto capacidad de ser macho procreador. Diwan anda con la cola entre las piernas porque le "mintieron", le hicieron creer que su semen era el único que entraba en el útero de Bernal. Ese es el problema, como también la obsesión de Rial por tener un hijo biológico con su joven novia, a pesar de tener ya dos hijas, pasando por Tinelli, que ya compra regalos de navidad en los mayoristas.

c) No estoy diciendo que negarle la identidad a un niño sea algo que haya que tomarse a la ligera, sobre todo en nuestro país. Lo que me molesta es bastardear un tema como éste cuando el problema es de dinero o de ego masculino. La madre de la criatura está evaluando irse del país, y ya había adelantado que todo esto no era un secreto entre ella y su pareja, sino que incluso él la estaba extorsionando por una propiedad; si ella firmaba cabizbaja, nada se sabía, lo cual me lleva al próximo punto:

como esta pelotuda, por ejemplo.
d) La estética de la recepción que estos personajes asumen también viene a jugar un rol en todo esto; o se lo gasta a Diwan, como si fuese una ofensa criar a un hijo, o el mismo Diwan cuenta esta historia sabiendo que va a obtener la compasión generalizada, mientras denigra e insulta a la que fue su mujer durante dos años. Inmediatamente, se le une un coro entre sádico y burlón - integrado también por mujeres, para el estallido de mi pobre cabecita - , avalado en la anonimidad de twitter, que envalentona a más de uno. Es en este momento en el que deberíamos preguntarnos si no se pudiera dejar a este bocón fuera de aire, no por censurarlo, sino por enseñarle algo que no sé si realmente sabemos (mientras tanto, el dueño del laboratorio que fabrica los kit de adn nada como Tío Rico en guita; hoy dijo por la tele que se duplicó la demanda de su producto).

El morbo nos seguirá regalando horas de Diwan-Bernal estos días, gracias a los productores que trabajan por lo que gente "quiere saber" (odio eso. no me vengan a vender que "la gente lo pide", de esto hablaré otro día, pero adelanto que es una reverenda gilada). Más días en los que nos asombraremos cuán bajo puede llegar el insulto a una persona, cuán fácil se puede demonizar a una mujer y cuán rápido opinamos todos de todo (vuelvo al ejemplo imperdible del test de ADN de ojito), yo incluida.
Ahora me voy a sentar a que me llame Rial para exponer esto en su programa. ¿Ustedes dicen que mejor me busque una silla?


(*) y sí que las hay! Acá mi amiga Cintia me acaba de recordar el episodio en el que Diwan va, ADN en mano, a reclamar lo que no es suyo, y la madre de Gisela lo corre por la vereda con un palo de amasar.

Wednesday, March 11, 2015

Inconsciente colectivo

Acabo de levantarme de una siesta que me tomó por asalto.

Soñé con la presi. Resulta que no sé por qué yo tenía el privilegio de andar con ella por un día o así. La acompañaba en las miles de cosas que hacía por día, hablábamos, visitábamos lugares, me contaba cosas y me explicaba otras, y en un momento de sincericidio se daba este diálogo:

Ella: Yo sé, llegué a lo más alto que se pueda llegar en política. Estoy contenta de todo lo que hemos hecho, muy orgullosa del pueblo y sus representantes, pero ¿querés que te diga la verdad? Entre nosotras, no sé si pude ser muy feliz todos estos años, y me da una bronca bárbara. ¿Tendré algún problema? ¿Cómo no disfrutar de todo esto?

Yo: No, problema no tenés, lo que no sabés es mirarte desde afuera. ¿Cómo vas a disfrutar si en el medio de todo eso tuviste que arrastrar un duelo tremendo a la vista de todo el mundo, y cuando casi recién arrancabas? Pensá por un momento qué hubieras podido hacer si, cuando pasó lo de Néstor, hubieras sido una anónima abogada en el sur. Capaz te hubieras tomado dos o tres días - más no, te conozco -, para procesar lo que pasó, hubieras suspendido las cosas que tenías que hacer, o delegado en otros abogaodos del estudio las presentaciones en público o esas cosas... acá no se podía hacer eso, porque no había nadie arriba tuyo. Y saliste a pelearla como si no pasara nada, con la misma fuerza. ¿Cómo no vas a sentirte triste en el fondo, si nunca te ocupaste de esa herida? Y sin embargo acá estás, ya te vas, paraste todas las balas, nos protegiste e hiciste más de lo que te hubiéramos pedido. Siempre.
¿Sabés qué haría yo? Obligarte a disfrutar estos últimos meses. Qué se yo, vaciá la casa de gobierno y corré descalza por los pasillos, por ejemplo. Probáte los vestidos de Evita, no sé, divertíte. Ya laburaste un montón, ahora pensá qué hubieses hecho de chica si te concedían ser presidenta....

No me respondía nada, pero me escuchaba atentamente y me sonreía. Una sonrisa hermosa, como ella. Me desperté con el corazón tibio, deseando que de alguna manera todo ese amor le llegue.

Sunday, November 9, 2014

Visca Catalunya!

Bueno, va siendo hora que salga del clóset y lo confiese..

Me encanta el pueblo catalán.

(ufff, qué sorpresa, no?)

Podría extenderme en los motivos, pero no creo que le interesen a nadie. Mejor voy al punto. No sé si saben, pero por las dudas se los resumo: resulta que los catalanes quieren ser ellos, y que los dejen ser. El gobierno español, claro, no es de la misma idea. Y es ahí cuando los catalanes... se expresan, toman las calles pacíficamente, hacen cosas como ésta:

Frente a una opción violenta, demuestran que están unidos, que quieren algo y que pueden probar, pacifica y alegremente que tienen algo para decir.
Hoy, 9 de noviembre, van a votar, y ahora les explico una cosa que me gusta mucho de ellos, con un contrajemplo:

La semana pasada hubo elecciones acá en USA. El voto no es obligatorio, va el que quiere, si le pinta. En Texas, por ejemplo, sólo el 30% del padrón votó. No era una elección menor, y, como si hiciese falta explicarlo, los que no van a votar apoyan con su ausencia a aquellos políticos a los que no les interesa el apoyo o el voto de nadie. Esos, casualmente, fueron los que ganaron, los que quieren que el Estado se achique lo más posible, pero bueno, ese es otro tema..

Hoy, los catalanes van a votar una consulta. Se les deslegitimó por donde se pudo, les denegaron la constitucionalidad del voto - y créanme que estoy resumiendo, agotaron todas las vías legales, se cansaron de estar "con la mano extendida", como dijo Artur Mas, el presidente de la Generalitat - , es decir, probablemente esto que voten no tenga validez legal para nadie más que para ellos.

Van igual.
Participan.
Hacen cola, más de uno emocionado por poder votar.
Luchan por poder expresarse, aunque les nieguen el marco institucional.

Y si sos catalán y no estás de acuerdo, si querés votar "no", también podés ir. Contemplan eso, no se hablan a sí mismos. Para el mediodía, más de un millón de personas ya habían votado. Son 7 y medio en total.

Por eso me gustan los catalanes. Me emociona su unión, su perseverancia, su manera de agotar todas las vías no violentas, una caballerosidad democrática poco vista últimamente.

Como dijo David Fernàndez, el de hoy es un tsunami democrático contra un estado demofóbico.

Yo, por mi parte, hoy estoy con ellos.